En el mundo de la refrigeración y el aire acondicionado, la eficiencia lo es todo. Si buscás optimizar el rendimiento de un sistema, entender la válvula de expansión termostática (VET) es el primer paso. Este componente no sólo regula el flujo de refrigerante, sino que es el corazón del control del sobrecalentamiento.
En este novedad Sanhua, desglosamos su anatomía para que sepas exactamente qué pasa dentro de tu equipo.
Cada pieza de la válvula tiene una misión crítica. Un fallo en el componente más pequeño puede derivar en un golpe de líquido al compresor o una falta de frío persistente.
Es el "cerebro" de la válvula. El sensor de temperatura detecta el calor a la salida del evaporador, mandando una señal de presión a través del capilar de acero inoxidable.
Es la pieza móvil que reacciona a las variaciones de presión. Su flexibilidad y resistencia determinan la precisión con la que la válvula abrirá o cerrará el paso.
Aquí es donde ocurre la magia de la expansión. El refrigerante pasa de alta a baja presión, transformándose para absorber calor de manera eficiente.
Este componente permite el ajuste fino. En los modelos con sobrecalentamiento ajustable, podés calibrar la respuesta de la válvula según las necesidades específicas de la carga térmica.
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